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martes, 5 de abril de 2016

Desnmascarando la conspiración detrás de los holocaustos: El Holodomor

¿Por qué se ha silenciado sistemáticamente uno de los mayores genocidios del siglo XX?



“Es difícil imaginar cómo un niño podía seguir viviendo, después de haber visto eso, sin volverse loco. Caminaba hacia la escuela, y acá un muerto, más allá otro, un poco más allá otro.” Es el brutal recuerdo de Tatiana Tarasenko, una de las supervivientes del Holocausto ucraniano, conocido como Holodomor (“matar de hambre”), por el que varios millones de personas (algunos lo cifran en 10)  murieron de hambre entre 1932 y 1933, provocada por el régimen soviético de Stalin.


Es irónico como uno de los territorios con los paisajes más hermosos del mundo, compuesto de fértiles estepas, pinos salpicados de nieve que se alzan hasta el cielo y ríos cristalinos, a su vez haya sido víctima de algunos de los mayores baños de sangre de la historia. Tras 200 años de dominio Zarista el pueblo Ucraniano creyó haber alcanzado su libertad en 1917, cuando la revolución comunista en Rusia logra destronar a los Zares. 


Inmediatamente restablecieron su capital en la histórica ciudad de Kiev y volvieron a cantar sus canciones nacionales en público después de décadas de prohibición. Quizás a causa de la alegría de los primeros días nunca creyeron que el rigor del martillo comunista caería con todo su peso sobre la población.

ImagenPero una vez en el poder y después de haberse reorganizado el flamante régimen comunista al mando de Lenin se propuso la meta de “reclamar” las tierras ucranianas como propias, territorio que gracias a su fertilidad era extremadamente valioso. Con este fin se enviaron varios destacamentos del Ejército Rojo con órdenes directas: “Retomar Ucrania a cualquier precio y bajo cualquier medio”. Esto desembocaría en una valerosa y fatídica resistencia que duraría cuatro años y en la que los ucranianos no solo debieron de enfrentarse contra las tropas comunistas, sino que además debieron simultáneamente resistir le avance del Ejército Blanco -leal a los Zares- y varios conjuntos de tropas polacas y alemanas que se disponían a carroñar las partes occidentales del país. Como resultado cientos de miles de hombres perdieron su vida, cientos de miles de mujeres fueron abusadas y toda la población fue hambreada hasta los huesos, ya que Lenin decretó que el grano producido en Ucrania debía ser enviado a las grandes ciudades Rusas.

La invasión ordenada por Lenin traería una ola de resentimiento sin parangón en la sociedad ucraniana, no solo por la cantidad de grano que era extirpado de sus mercados a la fuerza, sino por la cantidad de violaciones que sufrían las mujeres a manos de los destacamentos del Ejército Rojo estacionados en toda Ucrania. Lenin, quien ya tenía muchos dolores de cabeza con su propia población, la cual veía que no todo era tan utópico como se les había prometido en un primer momento, decide alivianar la situación dándoles un poco de “libertad” y limitando la expropiación de grano. Esto llevó a que el pueblo ucraniano luchara más que nunca para mantener sus costumbres y tradiciones, por lo que mucha gente comenzó a vestir ropas típicas y en las cantinas y hogares se cantaban las canciones populares.

Desgraciadamente la guerra de 1917 sería un juego de niños comparado con la atroz cadena de eventos que estarían por llegar. Al morir Lenin en el 24 subiría al poder una de las peores escorias que éste planeta ha visto: el carnicero Stalin. Tras “reacomodar” la situación en su país Stalin consideraría inaceptable que las fértiles y ricas tierras ucranianas fueran tan “independientes”, por lo que comenzaría una serie de políticas horribles con el fin de amedrentar su espíritu nacional y adueñarse de la poca libertad que aun les quedaba. La primer medida fue el fusilamiento o la detención de miles de científicos, artistas y políticos bajo la falsa excusa de “agentes contra-revolucionarios”. Conjuntamente ordenó la persecución de todos los Kulaks -granjeros con más de 10 hectáreas de tierra-, por lo que millones de personas fueron removidas de sus tierras en el temible proceso de “colectivización”. Incluso la antecesora de la KGB, la GPU, era enviada a aterrorizar a la población civil para obligarla a “cooperar con el gran plan”. No obstante, el orgullo del pueblo ucraniano llevó a las personas a combatir las medidas. Mucha gente prefirió quemar sus pertenencias y arrojar sal en la tierra antes que cedérselas al régimen comunista; otros amaban milicias paramilitares que atacaban destacamentos del ejército de Stalin. Temiendo que esta insurrección, este clamor por la libertad, se expandiera al resto de los territorios soviéticos Stalin ordena una apropiación masiva de toda la producción agrícola-ganadera de Ucrania; conjuntamente se  ordenó establecer un Mapa mostrando las zonas más afectadas por el genocidio. Las zonas en rojo superan el 26% del total de la población. férreo bloqueo militar en las fronteras con el fin de evitar el ingreso de ayuda externa. Como resultado y ya para el año 1933 Ucrania se encontraba totalmente vacía de comida, siendo los ancianos, los niños y las mujeres embarazadas los primeros en caer. Según relatos de sobrevivientes cuando los perros, los gatos y los pájaros se acabaron las calles comenzaron a plagarse de cadáveres, mientras que al mismo tiempo los graneros se encontraban abarrotados con “grano de reserva”.

La dura cortina de hierro que impuso el régimen comunista hace imposible hoy en día saber la cantidad exacta de muertes, pero las estimaciones más conservadoras varían de 5 a 7 millones. En total 1/4 de la población Ucraniana cesó de existir, y se calcula que en el peor momento por día morían de hambre unas 25 mil personas. De ésos 7 millones se calcula que de 2 a 3 millones fueron niños nacidos entre 1932 y 1933.

Algunas fotos:


Las guerras, las crisis económicas y el genocidio en el siglo XX no fueron accidentales o inevitables, sino el resultado de malévolos diseños.

Una evidencia sorprendente es el interrogatorio que la policía estalinista (NKVD) hizo a uno de los fundadores de la Internacional Comunista en 1938, Christian G. Rakovsky, cuando tenía 65 años y se enfrentaba a la pena de muerte por conspiración para derrocar a Stalin.

La transcripción de su interrogatorio de 50 páginas, conocida como “La Sinfonía Roja”, no se esperaba que fuese hecha pública alguna vez. Confirma que los Rothschild planearon utilizar el comunismo para establecer una dictadura mundial de los súper-ricos.
Ésta es tal vez el más explosivo documento político de la historia moderna. Se revela por qué los Illuminati crearon a Hitler y luego lo destruyeron y por qué Stalin hizo un pacto con Hitler en 1939.

Christian Rakovsky era un veterano comunista con información privilegiada. Nació con el nombre de Chaim Rakeover en 1873, estudió medicina en Francia antes de convertirse en un revolucionario. Fue el líder de un grupo terrorista que atacó a los funcionarios del Gobierno.

En 1919, Lenin lo puso a cargo del gobierno soviético de Ucrania. Consiguió mantener la zona de parte de los bolcheviques durante la Guerra Civil. Stalin le nombró embajador de Rusia en París en 1925.

Rakovsky pertenecía a la poderosa facción trotskista que seguía las órdenes de los Rothschilds. Muchos de este grupo fueron fusilados por Stalin en 1937 en la purgas del Partido Comunista.

Las circunstancias de los interrogatorios en la madrugada del 26 de enero de 1938 fueron muy dramáticas.

¿Qué podría haber dicho Rakovsky para salvar su vida?

Rakovsky parece utilizar la táctica de “engañar con la verdad”. Se gana la confianza al revelar la verdad, pero no toda la verdad. Trata de impresionar a sus interrogadores diciendo que él y Trotsky representan una fuerza invencible que él llama la “Internacional Financiera Capitalista-Comunista”.

Asegura que el “movimiento revolucionario” fue diseñado para recabar apoyos fingiendo servir a la moral humanitaria y a los ideales colectivos. Sin embargo, el verdadero objetivo era dar poder mundial total a los banqueros, dividiendo a la sociedad y socavando la autoridad establecida.

“Revolución” realmente significa, “subversión” de la civilización occidental.“El cristianismo es nuestro único enemigo real, ya que todos los fenómenos políticos y económicos de los Estados burgueses son sólo sus consecuencias”, según Rakovsky.(Griffin, pág 264)

La paz es algo “contra-revolucionario”, ya que es la guerra la que allana el camino para la revolución.

Rakovsky, cuya lengua fue aflojada por un leve narcótico en su vino, se refiere a los Illuminati como “ellos”. Era miembro, aunque no formaba parte del círculo interno.

Rakovsky da a su interrogador una impresionante visión de la historia moderna con el fin de demostrar que sus padrinos controlan el mundo.

“El dinero es la base del poder,” dice Rakovsky y los Rothschilds los fabrican gracias al sistema bancario.

El “Movimiento Revolucionario” es un intento de Meyer Rothschild y sus aliados para proteger y ampliar este monopolio mediante el establecimiento de un nuevo orden mundial totalitario.

Según Rakovsky,
“Los Rothschilds no eran los tesoreros, sino los jefes del primer comunismo secreto… Marx y los más altos jefes de la Primera Internacional … fueron controlados por el Barón Lionel Rothschild [1808-1878], revolucionario cuyo retrato fue hecho por el Primer Ministro inglés, Disraeli, que también fue su criatura, y nos ha llegado en la novela de Disraeli: “Coningsby”.
(250)

Nathaniel, el hijo de Lionel, (1840-1915) necesitó derrocar la dinastía cristiana de los Romanoff.

A través de sus agentes Jacob Schiff y los hermanos Warburg, financió a los japoneses en la guerra ruso-japonesa y una fallida insurrección en Moscú en 1905. Entonces instigó a la Primera Guerra Mundial (Trotsky estuvo detrás del asesinato del archiduque Fernando) y financió la Revolución bolchevique de 1917. Rakovsky dice que estuvo presente en la transferencia de fondos en Estocolmo. (251-252)

El movimiento obrero judío o “bund” fue el instrumento de los Rothschild. La “facción secreta” del Bund estaba infiltrada en todos los partidos socialistas de Rusia y proporcionó el liderazgo para la Revolución Rusa. Alexander Kerensky, el Primer Ministro menchevique fue un miembro secreto. (253).

Leon Trotsky se suponía que iba a convertirse en el líder de la URSS. Trotsky, que era judío, se casó con la hija de uno de los colaboradores más cercanos de los Rothschild, el banquero Abram Zhivotovsky y se convirtió en parte del “clan”.

Lamentablemente, un comunista “patriota” como Lenin (que tenía un abuelo judío) se puso en el camino. Lenin se impuso a Trotsky y firmó la paz con Alemania (Tratado de Brest Litovsk en 1918). Este no era el plan de los Rothschild.

Se suponía que la Primera Guerra Mundial acabaría tal y como lo hizo la Segunda Guerra Mundial. Se esperaba que Rusia derrotara a Alemania en 1918 y ayudaría a los “revolucionarios” locales a establecer “repúblicas populares”.

Trotsky intentó asesinar a Lenin en 1918, pero Lenin sobrevivió. Cuando Lenin tuvo un accidente cerebro-vascular en 1922, Trotsky hizo que Levin, el médico judío de Lenin, acabara con él.

En este momento crítico, lo inesperado sucedió. Trotsky se puso enfermo y Stalin fue capaz de tomar el poder. En este momento crucial, los trotskistas fingieron apoyar a Stalin y a su régimen para infiltrarlo con el fin de sabotearlo.

Rakowsky caracteriza a Stalin como “bonapartista”, un nacionalista, en contraposición a un comunista internacionalista como Trotsky.

“Él es un asesino de la Revolución; no la sirve, sino que la utiliza; representa al más antiguo imperialismo ruso; al igual que Napoleón que se identificó a sí mismo con los galos …” (257)

Con el fin de controlar a Stalin, la Internacional Financiara se vio obligada a fabricar a Hitler y el partido nazi.

Rakowsky confirma que los financieros judíos financiaron al partido nazi, pero que Hitler no era consciente de ello.

“El embajador Warburg se presentó con un nombre falso y Hitler ni siquiera adivinó su raza … él también mintió acerca de a quien representaba … Nuestro objetivo era provocar una guerra y Hitler era la guerra … [los nazis] … recibieron millones de dólares que se les enviaban desde Wall Street y millones de marcos de los financieros alemanes a través de Schacht; para el mantenimiento de las SA y las SS y también para la financiación de las elecciones … ”(259-260)

 Por desgracia para los banqueros, Hitler también resultó difícil de manejar. ¡Empezó a imprimir su propio dinero!

“Él tomó para sí el privilegio de fabricar dinero y dinero no sólo físico, sino también financiero, se hizo con el control de la maquinaria de falsificación e hizo que trabajara para beneficio del estado … ¿Es usted capaz de imaginar qué habría pasado… si hubiera infectado a cierto número de Estados y se hubiera llegado a la creación de un período de autarquía [norma absoluta en sustitución de la de los banqueros]. Si puede, entonces imagine lo contrarrevolucionario de esto … ”
(263)

Hitler se había convertido en una amenaza mayor que la de Stalin, que no había manoseado el dinero.

La misión real de Rakovsky era la de convencer a Stalin para que hiciera un pacto con Hitler y revolver la agresión de Hitler contra el Oeste. El propósito era que Alemania y las naciones occidentales se agotaran antes de abrir otro frente en el este.

[Según Walter Kravitsky, el jefe de la Inteligencia Militar Soviética en Europa, que desertó a Occidente y más tarde fue asesinado en 1941, Stalin estaba decidido a hacer un pacto con Hitler ya en 1934. No se mostró dispuesto a luchar contra los Nazis. ¿Es posible que Rakovsky y sus patrocinadores no lo supieran? Kravitsky en: “Stalin’s Secret Service” (1939)]

Rakovsky instó a los rusos a utilizar la táctica de “engañar con la verdad”. Los rusos debían impresionar a Hitler con su genuino deseo de paz. Hitler no debía sospechar que se estaba preparando una guerra en dos frentes.

A Stalin le dieron dos opciones.

Si se repartía Polonia con Hitler, Occidente le declararía la guerra a un solo agresor: Alemania.

Si se negaba, los banqueros permitirían a Hitler que lo derrocara.

Kus’min exigió que lo confirmara alguien de alto nivel. Rakovsky le dijo que hablara con Joseph Davies, embajador de los EE.UU. en Moscú, un compañero masón y representante ante la Internacional Comunista de la Administración Roosevelt.

Enviaron a alguien para hablar con Davies, que confirmó que “todo el mundo saldría ganando” si se amnistiaba a Rakovsky. El 2 de marzo de 1938, un poderoso mensaje de radio fue enviado a Moscú en el sistema de cifrado de su Embajada en Londres.
“Amnistía o el peligro nazi aumentaría”, decía el mensaje.

Davies asistió al juicio de Rakovsky y le hizo un saludo masónico. El mismo día, el 12 de marzo de 1938, Hitler invadió Austria. La pena de muerte de Rakovsky fue conmutada. Algunos creen que vivió bajo una falsa identidad y otros que lo mataron en 1941.

Se iniciaron negociaciones secretas con Hitler. El resultado fue el Pacto Molotov-Ribbentrop, firmado en agosto de 1939 justo una semana antes de la invasión de Polonia. El interrogatorio parece que hizo llegar a un acuerdo entre Stalin y los Illuminati.

 "Conviene que, en la medida de lo posible, nos ocupemos del proletariado y lo sometamos a aquellos que manejan el dinero. Con este medio levantaremos a las masas. Las empujaremos a las agitaciones, a las revoluciones, y cada una de estas catástrofes significará un gran paso para nuestras finalidades.

(Palabras del Rabí Caleb en la tumba de Simeon ben Jehuda, en Praga)


¿Ahora comprende por qué no se habla a los cuatro vientos sobre esto?


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