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9/03/2014

Detrás del grupo islámico ISIS (EIIL)



Todos lo estamos viendo cada día a través de las noticias: el grupo islámico ISIS (EIIL), antes conocido como Al-Qaeda en Irak y recientemente rebautizado como Estado Islámico, está formado por un nutrido grupo de fanáticos y asesinos despiadados, cuyo único objetivo es imponer la ley de la Sharia. Para ello no dudan en llevar a cabo ejecuciones masivas, decapitaciones e incluso crucifixiones. Los medios de comunicación nos exponen ampliamente sus brutales actividades, día tras día.

Al-Nusra terrorists execute civilians in Syria

¿Pero te gustaría saber quien ayudó a estos psicópatas a alcanzar tanto poder? ¿Te gustaría saber quién los armó, los financió y los entrenó? ¿Y por qué razón?

Esta historia tiene más sentido si empezamos por el medio, así que vamos a empezar con el derrocamiento de Muammar Gaddafi en 2011.

La revolución libia fue la primera intervención extranjera importante de Obama. Nos fue presentada como una extensión de la primavera árabe y la implicación de la OTAN se nos vendió como intervención por motivos humanitarios.

El hecho de que la CIA estaba trabajando activamente para ayudar a los rebeldes libios a derrocar a Gaddafi no era ningún secreto, como tampoco lo fueron los ataques aéreos que Obama ordenó contra el gobierno libio.

Sin embargo, muy poco se ha dicho sobre la identidad o las inclinaciones ideológicas de estos rebeldes libios. Cosa que no es de extrañar, teniendo en cuenta que el líder de los rebeldes libios más tarde admitió que entre sus combatientes había yihadistas de Al-Qaeda que en su momento habían luchado contra las tropas occidentales en Irak.

Estos militantes jihadistas de Irak, formaban parte de lo que los analistas de seguridad nacional nortemaericanos llaman “Al-Qaeda en Irak”.

Con la ayuda de los Estados Unidos y de la OTAN, los rebeldes libios capturaron a Gaddafi y lo ejecutaron enmedio de la calle, entre entusiastas gritos de “Alá Akbar”.


Muchos de los ilusos que se habían creído la versión oficial que nos decía que estos rebeldes eran “combatientes por la libertad” cuyo objetivo era establecer una democracia liberal en Libia, se enfrentaron por primera vez con la realidad de los hechos.

Recordemos que antes de la intervención de Estados Unidos y la OTAN, Libia tenía un nivel de vida más alto que cualquier otro país de África. Esto según el ranking del Índice de Desarrollo Humano de la ONU del año 2010.

Sin embargo, en los años posteriores al golpe, el país se sumió en el caos, el extremismo y la violencia, convirtiéndose en un estado fallido.

Con el derrocamiento de Gaddafi, los arsenales militares libios fueron saqueados, y grandes cantidades de armas fueron enviadas a los rebeldes libios a Siria. Las armas, que incluían misiles antitanques y antiaéreos fueron introducidos de contrabando a Siria a través de Turquía, un aliado de la OTAN.

El periódico londinense The Times informó sobre la llegada del cargamento el 14 de septiembre de 2012, hecho que fue confirmado por un segundo artículo del New York Times, ambos medios de comunicación oficiales occidentales.

Esto sucedió tan solo tres días después de que el embajador Chris Stevens muriera en el ataque a la embajada de Estados Unidos en Bengasi, Libia. Recordemos que Chris Stevens había servido como enlace del gobierno de Estados Unidos con los rebeldes libios desde abril de 2011.

Mientras que la mayor atención de los medios norteamericanos se centró en el hecho de que el Departamento de Estado de EEUU no proporcionó la seguridad adecuada en el consulado para proteger a Chirs Stevens, el prestigioso periodista ganador de un Premio Pulitzer, Seymour Hersh, publicó un artículo en abril de 2014 donde exponía un acuerdo secreto entre la CIA, Turquía y los rebeldes sirios para crear una red secreta utilizada para canalizar armas y municiones procedentes de Libia, e introducirla en Siria a través de la frontera Sirio-Turca. El financiamiento para tal operación fue proporcionado por Turquía, Arabia Saudita y Qatar.

Lo más sospechoso es que con Chirs Stevens muerto, toda participación directa de Estados Unidos en ese cargamento de armas ha quedado sepultado de cara a la opinión pública, algo que permite que Washington siga afirmando sin pudor que no ha enviado armamento pesado a los rebeldes sirios.

Fue justo en ese momento cuando los combatientes yihadistas procedentes de Libia comenzaron a inundar Siria. Y no sólo se trataba de militantes de bajo nivel. Muchos eran comandantes experimentados que habían luchado en varios teatros de conflicto.

Una vez realizada la jugada, los EE.UU. y sus aliados se centraron totalmente en derribar al gobierno de Assad en Siria. Al igual que en Libia este cambio de régimen debía enmarcarse en un “acto de defensa de los derechos humanos” y la creciente presencia yihadista en el conflicto fue debidamente encubierta.

Sin embargo, a medida que los rebeldes ganaron fuerza, los informes de sus crímenes de guerra y las brutales atrocidades que estaban cometiendo comenzaron a ensuciar la imagen de Washington. Fue entonces cuando el gobierno norteamericano empezó a insistir en el hecho de que los Estados Unidos sólo daban apoyo a lo que ellos denominaban fuerzas “moderadas” de los rebeldes.


En una entrevista concedida en abril de 2014, el comandante del “Ejército Libre Sirio”, Jamal Maarouf admitió que sus combatientes realizaban regularmente operaciones conjuntas con Al-Nusra.

Al-Nusra es la rama oficial de Al-Qaeda en Siria. Esta declaración se valida aún más por una entrevista concedida en junio de 2013 por el coronel Abdel Basset Al-Tawil, comandante del Frente Norte del Ejército Libre Sirio. En esta entrevista analizaba abiertamente y sin ambages sus lazos con Al-Nusra, y expresaba su deseo de ver Siria gobernada por la ley de la Sharia.

Así que ¿dónde están los “rebeldes moderados”?

No olvidemos que Reuters ya había informado en 2012 que el Ejército Libre Sirio estaba dominado por extremistas islámicos, y el New York Times había reportado el mismo año que la mayoría de las armas que Washington enviaba a Siria, sospechosamente iban a parar a manos yihadistas. Así pues, durante dos años, el gobierno de Estados Unidos sabía que esto estaba sucediendo, pero sin embargo siguió haciéndolo.

Y los lazos del Ejército Libre Sirio y Al-Nusra sólo fueron el comienzo. En junio de 2014 Al-Nusra se fusionó con ISIS en la frontera entre Irak y Siria.

Así que, resumiendo, el Ejército Libre Sirio ha estado colaborando estrechamente con Al-Nusra, Al-Nusra con EIIL o Estado Islámico y los EE.UU. han estado enviando dinero y armas al Ejército Libre Sirio sabiendo que todos esos recursos terminaban en manos de los extremistas.

Aten cabos ustedes mismos.

1 comments:

elsa dijo...

otra excelente informe sobre el estado islámico y sobre el kudistan:
http://xurl.es/estadokurdo

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