Yinon: El Plan sionista para Oriente Medio

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El siguiente documento relacionado con la formación del “Gran Israel” constituye la piedra angular de las poderosas facciones sionistas dentro del actual gobierno de Netanyahu (que ha sido reelegido recientemente), el partido Likud, así como dentro de la fuerza militar israelí y de la organización de inteligencia. La elección la disputó Netanyahu en una plataforma política que niega el estado palestino.

Según Theodore Herzl, el padre fundador del sionismo, “la zona que abarca el estado judío abarca: desde la rivera de Egipto hasta el Éufrates, e incluye partes de Siria y del Líbano”.

Cuando se observa en el contexto actual la guerra de Irak, la guerra del Líbano de 2006, la guerra de Libia del 2011, la guerra en curso de Siria, por no hablar del proceso de cambio de régimen en Egipto, todo ello debe comprenderse en relación al plan sionista para Oriente Medio. Este último consiste en debilitar y finalmente fracturar los estados árabes contiguos como parte del proyecto expansionista israelí.

La “Gran Israel” consiste en un área que se extiende desde el valle del Nilo hasta el Éufrates.

El proyecto sionista apoya el movimiento de asentamientos judíos. Más ampliamente implica una política de exclusión de los palestinos de Palestina, conducente a la futura anexión tanto de Cisjordania como de Gaza al estado de Israel.

Yinon divisionLa Gran Israel crearía un número de estados representantes. Incluiría partes de Líbano, Jordania, Siria y el Sinaí, así como partes de Irak y Arabia Saudita (ver el mapa)

Según un artículo de Mahdi Darius Nazemroaya del 2011 en Global Research, el Plan Yinon era una continuación del diseño colonial británico para Oriente Medio:

“[El Plan Yinon] es un plan estratégico israelí para asegurar la superioridad regional de Israel. Insiste y estipula que Israel debe reconfigurar su entorno geo-político a través de la balcanización de los estados árabes adyacentes en estados más pequeños y debilitados.

Los estrategas israelíes ven a Irak como su mayor reto estratégico de los estados árabes. Este es el motivo por el que Irak fue destacado como la pieza central de la balcanización de Oriente Medio y del Mundo Árabe. En Irak, sobre la base de los conceptos del Plan Yinon, los estrategas israelíes han exigido la división de Irak en un estado kurdo y dos estados árabes, uno para los musulmanes chiítas y el otro para los musulmanes sunitas. El primer paso para establecer esto fue la guerra entre Irak e Irán, que el Plan Yinon analiza.

Tanto The Atlantic, en 2008, como la revista del ejército de EE.UU. Armed Forces Journal, en 2006, publicaron los mapas que circularon ampliamente que siguen de cerca el trazado del Plan Yinon. Aparte de un Irak dividido, que es algo que también el Plan Biden exige, el Plan Yinon pide un Líbano, un Egipto y una Siria divididos. La partición de Irán, Turquía, Somalia y Pakistán también cae dentro de estas perspectivas. El Plan Yinon plantea también la disolución en el norte de África, y apunta su inicio en Egipto, pasando luego a Sudán, Libia, y al resto de la región.

La “Gran Israel” precisa la ruptura de todos los estados árabes existentes en estados más pequeños.

“El plan opera sobre dos premisas esenciales. Para sobrevivir, Israel debe:

convertirse en una potencia regional imperial, y debe efectuar la división de toda la zona en estados pequeños, disolviendo los estados árabes que ya existen.

Pequeño, aquí, dependerá de la composición étnica o sectaria de cada estado. En consecuencia, la esperanza sionista es que los estados basados en el sectarismo se conviertan en satélites de Israel e, irónicamente, en su fuente de legitimación moral… No es una idea nueva, ni es la primera vez que surge a superficie en el pensamiento estratégico sionista. En realidad, fragmentar todos los estados árabes en unidades más pequeñas ha sido un tema recurrente”. (Ver aquí debajo el Plan Yinon”)

Vista en este contexto, la guerra de Siria e Irak forma parte del proceso de la expansión territorial de Israel. La inteligencia de Israel, trabajando codo con codo con Estados Unidos, Turquía y la OTAN está apoyando directamente la cruzada dirigida contra el denominado Estado Islámico (Islamic State – ISIS), que en último extremo busca destruir tanto a Siria como a Irak como estados nación.

El Plan sionista para Oriente Medio

Traducido y editado (del inglés) por Israel Shahak

El Israel de Theodore Herzl (1904) y del Rabino Fischmann (1947)

En sus Agendas Completas, Vol. II. p. 711, Theodore Herzl, fundador del sionismo, dice que el área que ocupa el estado judío alcanza: “Desde la ribera de Egipto hasta el Éufrates”.

El rabino Fischmann, miembro de la Agencia Judía para Palestina, declaró en su testimonio ante el Comité de Investigación Especial de las Naciones Unidas, el 9 de julio de 1947: “La Tierra Prometida se extiende desde el río de Egipto hasta el Éufrates, e incluye partes de Siria y del Líbano”.

“Una estrategia para Israel en los años 1980” Por Oded Yinon

Publicado por la
Association of Arab-American University Graduates, Inc.
Belmont, Massachusetts, 1982
Documento especial No. 1 (ISBN 0-937694-56-8)

Índice de contenidos

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La Association of Arab-American University Graduates encuentra imperativo inaugurar su nueva serie de publicaciones, “Documentos Especiales”, con el artículo de Oded Yinon que apareció en Kivunim (Directrices), la revista del Departamento de Información de la Organización Sionista Mundial. Oded Yinon es un periodista israelí, y anteriormente había sido agregado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel. A nuestro saber, este documento es la declaración más explícita, detallada, y sin ambigüedad hasta la fecha de la estrategia sionista en Oriente Medio. Además, permanece como representación rigurosa de la “visión” para todo Oriente Medio del actual régimen sionista gobernante de Begin, Sharon y Eitan. Su importancia, por tanto, radica no sólo en su valor histórico sino en el mal sueño que presenta.

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El plan se mueve sobre dos premisas esenciales. Para sobrevivir, Israel debe 1) convertirse en una potencia regional imperial, y 2) debe efectuar la división de toda la zona en pequeños estados, disolviendo todos los estados árabes existentes. Pequeño, aquí, dependerá de la composición étnica o sectaria de cada estado. En consecuencia, la esperanza sionista es que los estados basados en el sectarismo se conviertan en satélites de Israel, e irónicamente en su fuente de legitimación moral.

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La idea no es nueva, y no aflora a superficie por primera vez en el pensamiento estratégico sionista. En realidad, fragmentar todos los estados árabes en unidades más pequeñas ha sido un tema recurrente. Este tema quedó documentado a modesta escala en la publicación de AAUG, Israel’s Sacred Terrorism (1980), de Livia Rokach. Basándose en las memorias de Moshe Sharett, antiguo primer ministro de Israel, los documentos del estudio de Rokach, detallan convincentemente el plan sionista tal como se aplica en el Líbano, y tal como fue preparado a mediados de los años cincuenta.

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La primera invasión masiva israelí del Líbano en 1978 confirmaba este plan hasta en el más pequeño detalle. La segunda y más inhumana y envolvente invasión israelí del Líbano, el 6 de junio de 1982, apunta a llevar a cabo ciertas partes de este plan que espera ver fragmentado no sólo el Líbano sino también Siria y Jordania. Este debería convertir en una pantomima las afirmaciones públicas israelís concernientes a su deseo de un gobierno central libanés independiente y fuerte. Más exactamente, desean un gobierno central libanés que apruebe sus proyectos imperialistas regionales firmando un tratado de paz con ellos. También buscan la conformidad de sus proyectos para los gobiernos sirio, irakí, jornado, y otros gobiernos árabes así como por el pueblo palestino. Lo que quieren y planean no es un mundo árabe, sino un mundo de fragmentos árabes listo para sucumbir a la hegemonía israelí. De ahí que Oded Yinon, en su ensayo “A Strategy for Israel in the 1980′s,” habla acerca de las “oportunidades de largo alcance por primera vez desde 1967” que se han creado por la “tormentosa situación [que]rodea a Israel”.

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La política sionista de desplazar a los palestinos de Palestina es una política muy activa, pero se persigue todavía más enérgicamente en tiempos de conflicto, como en la guerra de 1947-1948, y en la guerra de 1967. Un apéndice titulado ”Israel Talks of a New Exodus” se incluye en esta publicación para demostrar las anteriores dispersiones sionistas de palestinos de su país natal y mostrar, además del principal documento que presentamos, otro plan sionista para des-palestinizar a Palestina.

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A partir del documento de Kivunim, publicado en febrero de 1982, queda claro que las “oportunidades de largo alcance” en las que los estrategas sionistas han estado pensando son las mismas “oportunidades” de las que están intentando convencer al mundo y que afirman que se generaron por su invasión de junio de 1982. También queda claro que los palestinos nunca fueron el único objetivo para los planes sionistas, sino el objetivo prioritario puesto que su presencia independiente y viable como pueblo niega la esencia del estado sionista. Cada estado árabe, sin embargo, especialmente aquellos con direcciones nacionalistas claras y cohesivas, es un objetivo real tarde o temprano.

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En contraste con la detallada e inequívoca estrategia sionista declarada en este documento, desgraciadamente la estrategia árabe y palestina adolece de ambigüedad e incoherencia. No hay indicaciones de que los estrategas árabes hayan internalizado el plan sionista con todas sus ramificaciones. En lugar de ello reaccionan con incredulidad y conmoción cada vez que se despliega una nueva etapa. Esto es evidente en la reacción árabe, bien que apagada, al sitio israelí de Beirut. Lo triste es que en tanto y cuanto la estrategia sionista para Oriente Medio no se tome en serio la reacción árabe a cualquier futuro sitio de otras capitales árabes será la misma.

Khalil Nakhleh
23 de julio de 1982

Prólogo de Israel Shahak

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El siguiente ensayo representa, en mi opinión, el plan riguroso y detallado del actual régimen sionista (de Sharon y Eitan) para Oriente Medio, basado en la división de toda la zona en pequeños estados, y en la disolución de todos los estados árabes existentes. Comentaré el aspecto militar de este plan en una nota de conclusiones. Aquí quiero llamar la atención de los lectores hacia varios puntos importantes:

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1. La idea de que todos los estados árabes deberían fracturarse, por Israel, en pequeñas unidades, se repite una y otra vez en el pensamiento estratégico israelí. Por ejemplo, Ze’ev Schiff, el corresponsal militar de Ha’aretz (y probablemente el más informado en Israel sobre este tema) escribe acerca de lo “mejor” que puede suceder para los intereses israelíes en Irak: “La disolución de Irak en un estado chiíta, un estado sunita y la separación de la parte kurda” (Ha’aretz 6/2/1982). Para ser exactos, este aspecto del plan es muy viejo.

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2. La fuerte conexión con el pensamiento neo-conservador en los Estados Unidos es muy destacada, especialmente en las notas del autor. Pero, aunque de boquilla se presente la idea de la “defensa de occidente” del poder soviético, el objetivo real del autor, y de la actual clase gobernante israelí está claro: Convertir un Israel Imperial en una potencia mundial. En otras palabras, el objetivo de Sharon es engañar a los americanos después de haber engañado a todo el resto.

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3. Resulta evidente que mucha información relevante, tanto en las notas como en el texto, está codificada o se ha omitido, tal como la ayuda financiera de Estados Unidos a Israel. Mucho de lo que hay es fantasía pura. Pero, el plan no tiene que contemplarse como algo que no ejerce influencia, o como incapaz de ser realizado en un corto espacio de tiempo. El plan sigue fielmente las ideas geopolíticas que circulaban en la Alemania de 1890 – 1933, que fueron tragadas totalmente por Hitler y el movimiento Nazi, y determinaron sus objetivos para la Europa del Este. Esos objetivos, especialmente la división de los estados existentes, se llevaron a cabo de 1939-1941, y únicamente una alianza a escala global impidió su consolidación por un período de tiempo.

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Al texto le siguen las notas del autor. Para evitar confusiones, no he añadido notas propias, pero he puesto la sustancia de las mismas en este prólogo, y en la conclusión del final. Por tanto, he resaltado algunas partes del texto.

Israel Shahak
13 de junio de 1982


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